
Mientras muchos diseñadores siguen los caminos de la moda, llenando los comercios con objetos más emocionales que funcionales, nuevos productos, que solucionan problemas 'de toda la vida', se están empezando a hacer un huevo en el mercado.
Tres compañeros de la Universidad Tecnológica de Delft (Gerwin Hoogendoorn, Gerard Kool y Philip Hess) fundaron Senz, una empresa holandesa que comercializa paraguas capaces de adaptarse a la tormenta a la que se enfrentan. Todo esto, partiendo de la pregunta: ¿Por qué hay tantos paraguas abandonados por la calle, tras una tormenta?
¿La respuesta? El fallo se encuentra, según Senz, en la ubicación del mástil, y en las varillas. Así que, aptentando las varillas flexibles, invento suyo, que concentra la resistencia al viento; con una forma aerodinámida y una cubierta impermeable, encargaron 10.000 paraguas, que se vendieron en nueve días.
El nuevo invento, ciertamente muy acertado, se hizo sin embargo tan popular gracias a los príncipes herederos holandeses, que lo llevaron al pabellón de Shangai. Y pese a haberse convertido en una moda gracias a ellos, yo voto por que perdurarán en el tiempo.
Fuente: El País.com
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